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San José, Costa Rica
Escritora. Estudiante de Cine. Profesora de Inglés.

jueves, 2 de julio de 2009

Crónica de un CD.

In Rainbows
En Buenos Aires.

Al principio, viví en un barrio que se llama Belgrano. Para ir al centro tomaba el subte, la línea D. Cuando me montaba al tren, le daba play a Reckoner. Normalmente iba de pie. No sé cómo, ni por qué, pero la canción calzaba perfectamente con el ritmo del tren, las paredes del túnel que pasaban apresuradas, los pasajeros tambaleándose - los que iban sentados cabeceando del sueño.

Luego, viví en Villa Crespo, a 15 cuadras de Palermo. Se hizo una costumbre ir a visitarlo. Todos los días, ida a las 9 pe eme, vuelta a las 2 a eme. Entonces escogí All I need. Bajaba las escaleras de mi edificio, justo después de haberle dado play. Cuando salía a la calle, empezaba la percusión. Yo caminaba con un poco de ritmo, aunque sinceramente me daba pena seguirlo mucho, por eso de que al rato me veía como una idiota. El bajo entraba al doblar la esquina y salir a Scalabrini Ortiz. Una cuadra después, la voz de Thom Yorke. Cuando llegaba a Avenida Córdoba el piano iba en crescendo, y "estaba todo bien - estaba todo mal".

Luego usted me habló de Weird Fishes y yo la redescubrí - de hecho un día que venía de vuelta de su casa muy tarde. Esa vez, había un friíto que duró sólo esa noche, y usted y yo nos sentamos en las escaleras: "Mirá cómo entró ya el otoño." "Ah, sí, por dicha, ya estaba harta." Pero no había llevado sweater y me moría del frío.

En fin, usted dijo que Weird Fishes tenía una percusión muy interesante. Y yo coincidí pero sin recordarla realmente. Por eso, como para no sentirme mentirosa, la escuché cuando caminaba de vuelta a la casa.

Videotape me parecía muy triste, y nunca le decía a la gente que me gustaba, porque ya tengo fama de ser suicida, y jé - pues sí. Resultó que conocí a aquél muchacho que no conocí realmente sino que él estaba acá en Costa Rica. El de los dibujos. Me gustaba; bah, me encantaba. Sí, obvio que usted se acuerda, yo le contaba. Pero eso cuando usted ya vivía en Chacarita y ya el otoño había entrado y más bien pasábamos cagados de frío. La cosa con este muchacho es que un día me dijo que le gustaba Videotape. Después de eso empecé a escucharla en el Subte B hacia la escuela. Y en el balcón. Mi roommate decía que yo sólo música triste. Me subí al al techo un día y la escuché en repeat, viendo el cielo, hasta que mi MP3 se quedó sin batería. No pensaba en el muchacho de los dibujos, sinceramente. Pensaba en otro. Bueno: en aquél. En el de siempre.

Hubieron días más bien desesperantes, en los que, cómo decía usted, se me salían los diecinueve años que en realidad tengo. Esos días, existía Jigsaw Falling into Place, normalmente cuando caminaba por Corrientes enfuerzadísima, cuando volvía de la escuela y decidía bajarme tres estaciones antes y caminar a la casa, según yo para hacer ejercicio y dejar de estar tan chichosa. No creo que haya cumplido ninguno de esos dos propósitos.

Y las pocas veces que lloré en mi cuarto, porque me sentía sola, porque extrañaba qué se yo qué tontera de la casa, del trópico, de alguien - cuando odiaba dormir en una cama sin una tuerca - cuando odiaba no tener suficiente dinero - cuando odiaba no tener con quién acurrucarme: Nude.
Now that you found it, it's gone. Now that you feel it, you don't.

Después vino el concierto, finalmente. Usted estuvo ausente, en sus cosas, yo en las mías - un leve ataque de pánico, parándome de puntillas, viendo sólo nucas (hasta que Iván se apiadó y me subió a sus hombros - sonaba Karma Police). Tanto habíamos especulado sobre con cuál canción iban a abrir: tenía que tener buena percusión. Hicimos nuestras apuestas. Perdimos. 15 Step. Claro, obvio, yo sabía, qué idiota, por qué no dije esa.

Pocos días después del concierto, mis audífonos se enredaron en los cuadernos de un tipo de caminaba por Corrientes igual de enfuerzado que yo. Mi MP3 se cayó al suelo. Se despedazó. Pérdida total.

No hubo más soundtrack de la ciudad. Aunque sí seguía tarareando las canciones de vez en cuando, como para consolarme.

3 comentarios:

Alonso Víquez dijo...

Me gustó mucho

stephanie. dijo...

usted solo musica triste.
pero ya, el momento que su mp3 murio creo que calza con un momento en su vida y creo que siempre lo recordara.

Cristobal Serrá J. dijo...

Un día tomaremos café durante el BAFICI y me vas a enseñar esa ciudad que es más tuya que mía.

Lindo post, sincero como siempre.